EL MINIELECTROCARDIOGRAMA. FUNDAMENTOS TEÓRICOS.

*   Miembro Titular de la Sociedad de Cardiología de Cuba.

     Especialista en 2do. Grado de Medicina Interna.

** Estudiante de medicina de cuarto aĖo del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.

 

 

Sabido es que el electrocardiograma tomado en formato habitual consta de 12 derivaciones. Su registro comienza con las llamadas derivaciones bipolares clásicas DI, DII y DIII y continúa con las tres derivaciones unipolares de miembros VR, VL Y VF. Se registran por último las seis derivaciones precordiales unipolares V1 a V6 y sólo en condiciones de excepción se practican otras, como V7 y V8, en los casos en los que es necesario explorar la cara posterior del corazón, y las llamadas derivaciones torácicas derechas, que se utilizan en casos de marcadas dextroversiones miocárdicas a causa de cardiopatías congénitas o en el estudio de las dextrocardias.

 

Por supuesto, en Unidades Coronarias y también con fines de investigación pueden utilizarse electrodos situados en posiciones muy específicas, pero si nos atenemos a la toma de un electrocardiograma de rutina, las 12 derivaciones convencionales son aplicadas a nivel internacional.

 

Nos parece que sin menoscabo de la utilidad de dicha investigación complementaria, es factible reducir las 12 derivaciones a sólo cuatro, lo que redundaría en un ahorro considerable de tiempo y de material cuando se trata de realizar electrocardiogramas a grandes sectores de la población.

 

Proponemos que las cuatro derivaciones que constituirán el Minielectrocardiograma sean DI, VF, V1 y V4.

 

Examinaremos por separado cada una de ellas y la información que pueden aportarnos.

 

 

Derivación clásica DI.                                                                                                           

 

Es innegable su utilidad para precisar los siguientes datos:

 

a)      Centro automático dominante (ritmo cardiaco).

b)     Frecuencia cardiaca.

c)      Regularidad o irregularidad de los complejos QRS.

d)     Relaciones de la onda P con el complejo QRS.

e)      Tiempo de conducción A.V. e I.V.

f)       Voltaje y anchura de las ondas Q, R y S.

g)     Posición probable del corazón. Si la suma algebraica de R y S es igual a cero el área de QRS es de 90 grados.

h)     Comportamiento del segmento S-T y de la onda T en la evaluación y ubicación de la cardiopatía isquémica y otras entidades nosológicas.

i)       Longitud del espacio Q-T.

 

Un observador medianamente experimentado puede advertir desde DI si se encuentra ante un trazado normal o, lo contrario, ante un registro normal. No debe menospreciarse la observación del voltaje de R en DI, ya que tratándose de una derivación horizontal (miembro superior derecho menos miembro superior izquierdo) recibe potenciales notables, con R alta, si el corazón es transversal o sufre afectación de su ventrículo izquierdo, mientras tiende a mostrar una onda R pequeĖa si el corazón es vertical o padece sobrecargas que afectan a la circulación pulmonar o a las válvulas del lado derecho.

 

Derivación VF.

 

a)      Sentido de la onda P. Dato útil cuando se desplaza el marcapaso a los tejidos de la unión o a territorios infrahisianos con conducción retrógrada, eventualidad en la que la onda P debe ser negativa.

b)     Voltaje de la onda R y su correlación con la onda S. De utilidad para corroborar con D1 la posición del corazón y advertir la existencia de bloqueos fasciculares.

c)      Orientación de la onda T y comportamiento negativo del segmento S-T. En la derivación VR la onda T es normalmente negativa; en VL, si el corazón es vertical, la onda T puede aplanarse y aún invertirse. En VF la presencia de ondas T negativas constituye inequivocamente un signo patológico, de inestimable valor en las cardiopatías isquémicas con afectación de la cara diafragmática del corazón.

d)     La presencia de R igual a S corresponde a Ā QRS en cero grado.

 

 

Derivación precordial V1.

 

Puesto que esta derivación está orientada hacia las paredes del ventrículo derecho y recoge también potenciales auriculares, su observación nos permite apreciar los datos siguientes:

 

a)      Voltaje y orientación de la onda P, así como la posibilidad de que sean bifásicas. La medida de ambos componentes en esos casos (aurícula derecha para su componente positivo y aurícula izquierda para su porción negativa), es un dato decisivo en el diagnóstico de las hipertrofias auriculares.

b)     Anchura del complejo QRS, voltaje de sus componentes y correlación R/S.

c)      Comportamiento de la onda T y del segmento S-T con las limitaciones conocidas de las ondas T, normalmente negativa en niĖos de corta edad y en una proporción alta de adultos sanos, aunque la negatividad en estos últimos no suele pasar de V1, así como la imagen recíproca del segmento S-T, desplazado negativamente en los casos de infarto posterior.

d)     Presencia de fibrilación y flutter auricular.

 

 

Derivación precordial V4.

 

Esta derivación es, a nuestro entender, la más valiosa de las derivaciones precordiales. Situado el electrodo explorador sobre la musculatura del ventrículo izquierdo, en su porción más gruesa, debe arrojar información concluyente sobre dicha estructura anatómica, así como de la correlación dinámica entre ambos ventrículos.

 

a)      Anchura y voltaje del complejo ventricular. Creemos más que improbable que un bloqueo de rama hispana o una hipertrofia ventricular no arroje elementos diagnósticos en dicha derivación. Aún en casos de hipertrofia incipiente del ventrículo izquierdo, podemos utilizar el voltaje de la onda R y sumarlo a la negatividad de la onda S en V1 para establecer un criterio que en la práctica es sumamente útil.

b)     Comportamiento de la onda T y del segmento S-T. No concebimos un trazado que muestre ondas T negativas o grandes desplazamientos del segmento S-T en V4 que no formen parte de un entorno patológico.

 

Conclusiones:

 

Nos parece que la sensibilidad de un electrocardiograma de cuatro derivaciones es muy alta en la determinación de:

 

  1. Normalidad del trazado electrocardiográfico.
  2. Tipo de alteración presente, su ubicación y estado evolutivo.

 

 Es cierto que en el Minielectrocardiograma pueden escapar algunas extrasístoles muy esporádicas pero esa inconveniencia también se observa en muchos pacientes a los que se les toma un electrocardiograma de 12 derivaciones. En presencia de un síndrome coronario agudo debe darse prioridad al electrocardiograma clásico.